Una nota sobre el Cantar de los Cantares
Durante muchos años, la Iglesia católica ha sido señalada de perseguir hasta la aniquilación al deseo como si fuera un enemigo de la felicidad humana. Recientemente nos recordaba el Papa Francisco en su exhortación Amoris Laetitia que Dios ama el gozo de sus hijos. No debería extrañarnos que muchos miren con sospecha este tipo de afirmaciones de Francisco debido a las consideraciones poco afectivas que despierta en algunos sectores dentro de la Iglesia. Sin embargo, ya antes había arrimado algo Benedicto XVI en su Carta Encíclica Deus Caritas Est cuando afirmaba que la Iglesia, fiel a las Escrituras, no rechaza al «eros» como tal, “sino que declaró la guerra a su desviación destructora, puesto que la falsa divinización del eros […] lo priva de su dignidad divina y los deshumaniza”. La máxima del Sirácida: “No te prives del bien del día y no dejes pasar la parte de goce que te toca” (Eclo 14,14) confirma, de alguna manera, lo expuesto. Las Sagradas Escrituras, en más de una oportu...